martes, 19 de junio de 2012

¿Mensaje subliminal ó Percepción Subliminal?


Famosa pieza de Absolut que se suele acusar de ser publicidad subliminal.

Muchos autores han entrado en profundos debates sobre el tema de la supuesta elaboración de mensajes subliminales publicitarios que ocasionarían una influencia en la decisión de compra de los consumidores.

Nada tiene que ver este tema con el mensaje supuestamente codificado en canciones, videos y otros formatos, para enviar un mensaje oculto a los oyentes. En este caso nos referimos exclusivamente a la supuesta inclusión de mensajes dirigidos al subconsciente para impulsar la compra de un producto, o detenerla.

Evidentemente el tema se presta para una discusión acalorada, ¿puede alguien decirnos algo que no filtra nuestra conciencia y que incide en nuestras decisiones?, sería la pregunta más exacta para comenzar a discutir.

En el plano comunicativo, y en cuanto a la publicidad se refiere, me parece imposible creer en la existencia de tal tipo de publicidad, ya que argumentos lógicos, sumados a los resultados de estudios y posiciones filosóficas, tiran al piso tal hipótesis.

Para entenderlo, vayamos pues por partes, la percepción humana, hasta ahora se ha estudiado que se maneja en dos esferas de la mente, definidas por Sigmund Freud, como el Yo y el Ello, siendo el yo la parte de la conciencia y el ello la parte instintiva, o el también llamado cerebro en etapa primitiva, ambos estadios viven mediando a través de una instancia intermedia, para poder vivir en armonía.

Todos nuestros protocolos de comunicación, al ser una serie de normas acordadas (lenguaje) tanto verbales como no verbales, deben pasar por la super procesadora del Yo, es decir, comunicarse es un acto consciente, así algunos hagan de este hecho algo tan rutinario que pueden hacerlo “sin darse cuenta”.

Justamente, estudios recientes señalan que el Yo (consciencia) una vez media con el Ello (subconsciencia) deja ciertas funciones ya acordadas en manos de este estadio, para liberar “espacio y esfuerzo” de la mente.

De considerar esto cierto, y teniendo entrenadito al Ello, no existe forma de que ningún mensaje penetre a nuestra mente sin que nosotros estemos consciente de su existencia, ya que el Ello no tiene un lenguaje particular, y si lo tuviese, aún es desconocido para el hombre, más aún le es imposible tener criterios para su uso.

Mensajes que no comparten un mínimo de lenguaje común, simplemente no forman parte de un hecho comunicativo, y por ende no provocan reacción alguna.

Costos  
Sabiendo lo caro que es el ensamblaje de una pieza publicitaria, más de una campaña, ¿quién podría creer que existe tiempo y recursos para que un director de arte, o un productor meta un mensaje subliminal en la pieza?

No hay ni tiempo ni dinero para hacerlo, si ya es suficientemente complicado lograr el objetivo comunicacional publicitario planteado en una campaña, ¿qué se pudiera decir sobre un objetivo oculto?

En este punto, hubo alumnos que aseguraron “yo he visto un hielito que tiene forma de calavera, eso es para no consumir la bebida, es subliminal”, y yo le respondo “¿has visto la calavera, y sabes que es una calavera?, entonces no es subliminal porque es consciente, es seguramente un mensaje bien claro de algún diseñador o creativo molesto con el cliente”.

Lo que si pareciera ser subliminal es la percepción que puede tener un consumidor sobre los elementos constitutivos de una pieza publicitaria, y esta manera de considerar la promoción está relacionada directamente con las experiencias previas acumuladas en el subconsciente, como garante de la memoria a largo plazo, lo que si le da un carácter subliminal al hecho perceptivo del individuo.

De todas formas, para poder demostrar la existencia de la influencia subliminal de un mensaje, tendríamos que tener a un mismo individuo en dos espacios a un mismo tiempo, recibiendo en un espacio publicidad sin mensaje subliminal, y en otro la pieza con la supuesta información oculta, y ver cuál es su impacto. 

¿Qué piensa usted al respecto?