miércoles, 13 de septiembre de 2017

La comunicación digital está dejando en evidencia nuestras peores miserias

"Mi ojo RGB", ver el mundo a través de los medios

Tengo días tratando de aglomerar algunos argumentos y evidencias que sustenten la hipótesis que da título a este post. El contenido tóxico que abunda en las redes sociales, los bulos, las campañas orientadas a desinformar, el bullying, la publicidad invasiva, los juicios ligeros de valor. Todo junto al mismo tiempo en un timeline, estaba provocando que tirase del teclado (no ya de la pluma y la tinta) y comenzara a teclear algunas ideas, para mí y para los que quieran leerme, sobre la comunicación convulsa del Siglo XXI.

No había encontrado algún hecho que pudiera darme el hilo conductor, ni siquiera los desmanes informativos con el huracán Irma me daban el impulso suficiente para hacer registro de mis ideas.

Y entonces pasó…

Camino de mi casa a la oficina luego de almorzar, tomo el metro, un miércoles cualquiera en un metro de una gran ciudad europea con gente de múltiples culturas usando todos sus móviles.

No, este tampoco es el hilo, esperen… Entre la gente llama la atención un hombre, contextura extremadamente delgada, gafas oscuras, muy agitado, tiene su móvil en la mano pero está tomando fotos en el vagón. Esto me alerta. Pero no lo suficientemente rápido, en segundos, ¡click!, la cámara del móvil me apuntaba como un revólver.

En medio segundo se me mezcló la adrenalina, la sangre Caribe de mis orígenes, mi rabia, y como una pantera me dirigí hacia el sujeto, para estudiarlo bien, antes de abordarlo. Sólo alcancé a ver la foto de mi barriga en su chat de Whatsapp con una frase escrita en letras (muy grandes, creo que tendría problemas de vista) “¿Cómo se puede vivir siendo tan gordo?”

Percibí la cara pálida del hombre ante mi “¡Mira!” no pude decir más, nunca vi a alguien huir así, ni siquiera a un carterista. La gente pensó que me había robado. Y estaban en lo cierto, me robó mi espacio digno.

Luego pensé: Pero, ¿Qué hizo este hombre?, ¡acaba de fotografiar a un periodista!, y a uno que sabe que las fotos son documentos o testimonios, pero que puede bien recrear una historia para quienes le leen.

No quise llegar tarde a mi oficina por perseguir a un espíritu en pena, así que preferí caminar y aguantar mi molestia para escupirla como argumento en este post.

¿Crítica a los nuevos medios?, ¿Son nuevos medios?

Hace unos 50 años los ahora medios tradicionales de comunicación comenzaron a generar tal cantidad de reacciones de la sociedad y, desde ella, de los intelectuales que los estudiaban, que se generaron teorías que hacían críticas hacia el efecto que producían en la sociedad.

Muchas de estas teorías, (tranquilos no las voy a recopilar en este post) querían reflejar a un hombre desprovisto de herramientas ante el acoso de la tecnología y las empresas mediáticas, que sucumbía y se deshumanizaba frente a ellas.

Algunas, con las que comulgué y comulgo aún hoy, pese a todo, centraban su atención en la capacidad del hombre de educarse ante los medios, de producir un anticuerpo hacia los mensajes y el efectismo de la comunicación que producían.

Aún hoy, estas teorías son debate en escuelas de comunicación de universidades en Latinoamérica, pese a que ya los medios tradicionales no tienen la influencia social que tenían hace 20 años.

Lo que me asombra de estos últimos años de la incursión de las nuevas tecnologías digitales de comunicación afianzadas en Internet y el desarrollo de la conexión móvil, es que todos los estudios y sus investigadores se han centrado en sacarle el mejor provecho comercial y funcional a ellos, y no han calado, salvo algunas excepciones, trabajos dignos de crítica al producto resultante del efecto de esta comunicación.

¿Qué tiene esto que ver con mi historia del metro?, ¡todo!, la nueva comunicación digital, posible gracias al desarrollo de aplicaciones para móviles, está dejando en evidencia todas nuestras peores miserias.

Posiblemente algún apasionado de los alcances de estas tecnologías comience a saltar de su asiento por mi afirmación, y asegure que hay infinidad de logros gracias a este tipo de interconexión. No lo dudo, pero ¿A qué precio?

No cuestiono los alcances, critico los efectos muy nocivos que está produciendo este tipo de nueva forma de comunicarnos, que vulnera con facilidad la privacidad de las personas, que cree dar por hecho a todos y cualquiera como editores de contenido y reporteros de sus propias ideas, sin valorar la ética, la moral y hasta los derechos de los demás.

Producir información, compartir ideas, analizar hechos, es un derecho de todos, pero una responsabilidad para la que muy pocos estamos preparados.

Creo fielmente que debe rescatarse el espíritu formativo de nuestras escuelas de comunicación en cada rincón del Planeta, y lograr formar a personas honestas y hábiles para manejar y educar sobre comunicación a la población. Sobre los límites, responsabilidades y riesgos de crear contenidos para apoyar sus ideas, creencias, o teorías. Sobre los mismos límites a los que se pueden llegar para ganar dinero con esto.

Los grandes responsables de que este tipo de personas lleguen con efectividad a infinidad de seguidores con mensajes con contenidos muy preocupantes, somos sin duda los que no estamos haciendo nuestro trabajo, los que no estamos ocupando nuestro lugar en la sociedad. Los comunicadores.

Estas nuevas formas de comunicar está multiplicando un tipo de personalidad con la que es muy difícil convivir y acordar. Personas que creen tener la cualidad de juzgar todo, de decidir la verdad sobre todos los temas, sin sopesar con reflexión todo los ángulos de un hecho. (con la inmediatez se pierde esta capacidad).

Jueces de su vida y de la de los otros, jueces de lo correcto y lo debido, de lo que es bueno y malo, probablemente el gen de una nueva inquisición, en pleno siglo XXI. 

Es nuestro deber educar sobre lo que está mal, violar la privacidad del otro sin su consentimiento para sustentar con un documento audiovisual una idea propia, es un delito, grabar a una persona mientras sufre o se muere, también lo es. No se está haciendo un reportaje, no se está documentando una teoría, se está violentando la vida de otra persona.

Que los seguidores de este tipo de personas, amigos o no, conocidos o no, vean este tipo de comportamiento como normal y disfruten del contenido, es evidencia de falta de educación sobre los límites y efectos de la comunicación.

Probablemente tengan que pasar unos 15 años más para que este tema llegue a las escuelas de comunicación, cuando ya no se pueda remediar el descosido.   

viernes, 21 de julio de 2017

En Google nada es gratis



Nos encontramos en una era en la que la filosofía que bien describe Antonio Martínez Ron en su artículo publicado en Vózpopuli refuerza las creencias de que la tecnología está allí para todos de forma gratuita. Que tener un correo electrónico no cuesta nada, porque Google te lo regala, ya que simplemente te lo mereces solo por existir.

Esta filosofía de pensamiento que bien señala Martínez Ron como “solo autoayuda recubierta por el caramelo de la ciencia” evita que veamos realmente cómo funcionan los gigantes empresariales de las tecnologías de la información.

Google no es gratis, ni su buscador ni su correo electrónico, el concepto de gratuito no existe en Internet, salvo que lleve la etiqueta de ilegal.

Usted disfruta de su cuenta de correo de Google o del buscador porque a cambio le ofrece un sinfín de información personal, demográfica, estadística, de preferencias que Google convierte en agregados y luego utiliza para hacer negocio con sus anunciantes.

Sobre su clara línea de negocio Google fue uno de los primeros en deslastrarse del pasado de los buscadores. Antes de todo lo que disfrutamos hoy (sí, sí, hubo un pasado) los buscadores más famosos se entregaban con un acceso restringido previo pago o con la compra del ordenador, algunos de ellos aún hoy utilizan este mecanismo.

Google fue el primero en tener éxito al irrumpir con su descarga vía Internet, y la pregunta era obvia ¿Para qué voy a querer descargar un buscador nuevo desde un buscador que ya tengo?, la competencia de Google era Altavista y luego Internet Explorer, y ninguno de los dos llenaban las expectativas de los usuarios.

<<Gugól>> es la inspiración matemática que llevó a Larry Page y a Sergey Brin a crear un índex organizado de todo lo que se podría encontrar en Internet, con una doble vía de negocio. El buscador sería gratuito para el usuario que necesitaba información, pero sería pago para aquellos que quisieran anunciar en él.

Sólo le tomó un par de años a Google destronar a Altavista como el buscador más usado en Internet. Con una organización y conceptualización bastante clara, Google separaba a sus clientes y sus herramientas, de las de los usuarios de Internet.

Apenas un año después de ser los primeros, Google lanza AdWords, un complejo mundo que nos arroja en la cara un sinfín de conceptos de marketing digital nuevos. Ahora tendríamos que aprender a lidiar con el SEO y el SEM.

Para entenderlo de forma sencilla, el SEO, es la optimización que el creador de contenido en la Web debe implementar para que de forma natural el motor de búsqueda de Google lo encuentre y lo indexe según varios factores, entre ellos la conocida Autoridad y relevancia que le asigna el propio Google a la Web y que se puede mejorar por el desarrollador. El otro concepto, el SEM se traduce textualmente como Search Engine Marketing y está relacionado con la forma de hacer negocio con Google, para saber como funciona Google Adwords les dejo el enlace con una buena explicación de Romuald Fons.

La tarea que debe emprender una empresa mediana o pequeña para crecer publicitariamente en el mundo digital es casi cuatro o cinco veces mayor en esfuerzo y metodología que lo que hacían sus similares hace 20 años en la publicidad tradicional. Principalmente porque la competencia es mayor, y los expertos en SEO y SEM se forman y multiplican, elegir al mejor no es tarea fácil, hay cursos muy buenos para aprender sobre SEO en Internet, Google ofrece varios videos para comprender sus políticas.

Hace ya un tiempo estuve hablando sobre el esfuerzo de la comunicación digital sus retos y exigencias para las empresas y personas que desean emprender este camino. 

Alrededor de todas las empresas que trabajan con la tecnología de la información existen importantes oportunidades de negocio si somos capaces de visualizar cómo trabajan, y qué espacio podemos ocupar en su entramado. Evitando caer en la fiolosofía del pensamiento simple que nos quiere vender un mañana de poco esfuerzo y mucha ciencia ficción.          

lunes, 3 de abril de 2017

Un ejercicio de conexión



Vivimos una nueva realidad como humanidad, creemos que la tecnología, bandera que hemos asumido para resolver todos nuestros problemas, desde las patologías hasta la muerte, viene a devolvernos el terreno que hemos perdido como seres de este planeta.

En gran medida, hemos vaciado de significado en nuestros discursos, desarticulado lo moral, lo valorado de la realidad. Y ahora le pedimos a nuestra mente que invente nuevas realidades ampliadas, y virtuales donde se perciba lo ideal como real.

Estamos, nuevamente, sometidos a nosotros mismos a través de la tecnología, como hace un par de siglo a la revolución de las máquinas.

Seguro todo no es tan malo, que nos podamos leer en este blog es parte de esa sumisión a nuestra inmensa capacidad de crear.

Pero hay que marcar límites, hasta donde puede ser útil la tecnología y cuáles son realmente sus efectos en nuestra vida.

Te propongo este ejercicio:

Imagina en este momento, mientras me lees, que todos los servidores de Facebook han sido calcinados, no hay nada. Facebook dejó de existir. No volverás a ver la F y el color azul en mucho tiempo, no hay respaldo de tu perfil, de tus fotos, ni de tus "amigos".

¿Qué es lo primero que imaginas?

¿Realmente perdiste algo?, ¿Con qué escenario de vida te encontrarías?

Yo hice el ejercicio y te comparto mi resultado. Realmente Facebook te dice que tienes "amigos", pero ellos no lo son, y no es su culpa, ni la tuya. Estas personas que tienes en Facebook, casi el 80% de ellas fueron alguna vez personas que estuvieron relacionadas contigo por algún motivo, compartieron un grupo con un objetivo puntual, se conocieron en un lugar específico y tiempo limitado. Y son parte de tu HISTORIA, y tu de la de ellos.

No significa esto que esas personas estén al tanto de tu vida, ni siquiera que recuerden tu cumpleaños (aunque algunos por cortesía y aprecio te manden felicitaciones gracias a que la red les recuerda). Y esto no quiere decir que esas personas sean falsas, ni hipócritas.

Esas personas fueron importantes, en la vida antes de Facebook sería simplemente un recuerdo distante, no tendrías ni teléfono, y si acaso correo con un 25% de ellas, a las que escribirías un par de mails al año. Hasta que se perdiera el contacto.

No sabrías que hace esa chica que era hermosa y esbelta en el colegio y ahora es madre con panza, o aquella que era la más fea y ahora es modelo de revistas. No verías sus viajes, ni te enterarías de sus matrimonios, operaciones, logros y pérdidas.

Sucederían encuentros extraordinarios, y pasarían cosas extraordinarias que ayudarían a que valoraras más a aquellas personas que se esforzaran en mantener el contacto. Esos que llamaríamos de verdad, amigos.

Porque la gran pérdida de la existencia en Facebook es el verdadero valor del significado de la palabra amigo, que nos ocasiona el uso de la red.

Feliz semana,


miércoles, 22 de marzo de 2017

Ese peligroso, extraño pero fascinante mundo de las redes sociales



Estar en Facebook, tener cuenta en Twitter, un perfil profesional en LinkedIn o escuchar música el fin de semana desde Spotify o Youtube son condiciones a las que estamos expuestos cada vez con mayor frecuencia y regularidad. Pero hay que tomar en cuenta que hace apenas 15 años esto no era así.

La bandera de las redes sociales que ondea en el pabellón de la innovación tiene la presencia de apenas un adolescente. 15 años son muchos para hablar sobre algo novedoso, pero son pocos para poder entender cómo han cambiado nuestra forma de vivir y entender nuestro entorno.

Para empezar a darle algunas vueltas al ovillo de las redes sociales, hay que entender que no son una innovación. Resulta ridículo que diga esto a estas alturas. Pero las redes sociales no están innovando. Son el resultado de mezclar estrategias de marketing, sociología, intuición para los negocios y tecnología. Pero su fórmula no representa ninguna gran invención.

No así lo que sucede dentro de ellas, y a su alrededor. Que un Gobierno asuma a las redes sociales como parte de su gestión en línea, y utilice Twitter para contraloría de sus programas si tiende a innovar frente a la gestión tradicional.

Entonces, la innovación en las redes sociales no la hacen las empresas que gestionan estas redes, ellas sólo tienen el negocio (y el contenido) que ya es bastante. Pero lo que de verdad está cambiando al mundo sucede adentro de ellas.

Mis redes
Antes de seguir escribiendo, una nota importante. Desde mi criterio (de estos últimos 15 años) hemos recreado un pseudo mundo en el que hemos validado experiencias, carreras profesionales, inversiones. Distorsionando lo que conocíamos hasta entonces. Para bien, y para mal.

Muchos profesionales se han traído los vicios de sus frustradas carreras, y sin querer se han colado en los bytes de las redes. Otros con más tino han descubierto su verdadera profesión.

Para amarrar más este punto y vincularlo con el comienzo de mi post, nada mejor que contar mi historia. Definitivamente soy todo lo lejano a ser un “Gurú” en las redes, me parece ofensivo el título, y me cuestionaría mucho si alguien se dirigiera a mí de esa forma.

Soy un profesional de la comunicación humana, un investigador y apasionado por la forma en que construimos (innovamos) el mundo a través de ella. Esa pasión me llevó a caer hace 11 años en esto de las redes sociales.

Mi profesión es comunicar, mi pasión es entender la comunicación. Si algo soy es un animal comunicador, un humano comunicativo, un vertebrado verbal. NO soy un Community Manager, aunque entiendo su profesionalización, ni un Social Media Manager, Ni un pito manager. Aún, después de 20 años de experiencia profesional y de ir atando cosas, me cuesta manejar lo que digo, lejos estoy de ser manager de otros.

Mi primer contacto con Twitter se lo debo a mi amiga Verónica, una Millenials por naturaleza, nació dentro de esta generación. Recuerdo que me dijo “tú que trabajas en eso de la comunicación, esto te debe ser útil, y nos leemos”.

De allí a esta época el camino ha sido largo, con experiencias sumamente positivas. En todas mis amigos, socios, involucrados (más que clientes) han construido conmigo historias que contar, anécdotas que compartir, y algunos éxitos (muchos de ellos no medibles ni cuantificables, aun así reconocidos mutuamente).

E insisto en esto último, porque como este es un pseudo mundo, existe el empeño de hacerlo real, esa espina de no ser “verdaderamente un científico”, ese pecado metodológico que arrastramos en las ciencias sociales, y que sólo compensamos queriendo poner números donde no caben. Que una cuenta tenga más de mil seguidores no garantiza que se comunica mejor, menos adecuadamente.

¿Hacia dónde va esto?
De alguna manera la moda pasará, habrá algo más novedoso (no necesariamente innovador) o se desgastará el recurso de las redes sociales. Y luego de esa crisis persistirán aquellos que en ellas tienen visiones diferentes (no debe ser la mía) sobre su aprovechamiento social.

Lo que si se va a mantener en el tiempo es la transformación, probablemente volviéndose parte de nuestra cultura colectiva, son esos cambios sutiles (pero inmensos) que han provocado las redes en nuestras vidas.

No hablo de tener una cuenta virtual. Me refiero más bien a la necesidad de estar conectados todo el tiempo con otros, enterados de realidades distantes y ajenas, visualizando, inmortalizando de forma inmediata cualquier momento.

Me refiero a la necesidad de estar con muchos pero estar solos. El arte de mentir y no sentir culpa alguna. La necesidad de impactar de forma prematura que bien define Simon Sinek.

El deseo de ser el más visto, el más comentado, y el más compartido a toda costa y pese a cualquier consecuencia. Y todo lo que esto conlleva.

Es decir, cuando la moda de las redes pase, y quede la resaca. Habrá mucho trabajo por hacer para todos los investigadores, y científicos sociales.

Lo que evidenciamos en las redes sociales es sólo un síntoma de una humanidad que está queriendo cambiar, se está aferrando a la tecnología como su salvavidas para evolucionar, porque teme quedarse como está.

Y este es un elemento común entre la generación de estos últimos 15 años de redes sociales, sí le preguntas a cualquiera de ellos, al que sea. ¿Te gustaría seguir siendo la misma persona, con los mismos hábitos, y la misma vida que tienes ahora? Su respuesta, casi en totalidad, sería que no. Sabiendo lo que conlleva siempre cambiar.

En los próximos años veremos un desarrollo más ético, legal, inspiracional y hasta vocacional de la tecnología, en especial aquella que lleve lo virtual a lo real. Siendo el niño mimado de la humanidad, pasará a ser tomada como un indicador fundamental de transformación.

Esto nos llevará a abandonar los recursos reales (dinero, minerales, petróleo y derivados) para darle más valor a la transformación (de energías, de recursos, de procesos).

Lo más importante es poder tener a una sociedad preparada para dirigir el cambio que ella misma está solicitando.   

martes, 14 de marzo de 2017

Un preso se quiere fugar en Barcelona y es transmitido en vivo por Facebook



Mientras escribo este post; un hecho que quedará en mi memoria, y que se presta para analizar la evolución de la tecnología, el uso de la comunicación y la evolución social se presenta en Barcelona.

Un hombre, en condición de reo, recluso, pagando una pena logra moverse de su celda e intentar fugarse en la Model de Barcelona, una prisión roída por el tiempo, olvidada por la moda de la Barcelona bonita, esa de los turistas.

El hombre llega al techo, y al querer escapar se encuentra con: un piquete policial, y otro piquete de cámaras, entre la que se incluye la de un medio. La Vanguardia, que sin quererlo hace algo insólito y novedoso, transmite en directo por Facebook la primera fuga fallida de una cárcel en España.

Los comentarios en directo de los usuarios en Facebook dan para hacer otro post. Hay en abundancia los irónicos que indican que es mejor que se quede adentro, que tiene comida, que afuera hay sueltos más ladrones y asesinos.

Otros que no dejan de ver la tragedia humana como un Show. En la que el prófugo se ha convertido; y ha abortado su silencio de fuga por un ruidoso espectáculo, y es que con semejantes piquetes, ya la posibilidad de la huida silente es imposible, y sólo queda adaptarse.

Adaptación a los nuevos tiempos

El preso no tiene opción, debe caer en otra prisión, la de la nueva realidad del directo para miles de personas. El efecto faro de los medios le ha alcanzado. Pero como buen delincuente es inteligente.
Intenta en su desesperación construir un discurso público, sabe que tiene miles de ojos sobre su demacrado cuerpo, y una oportunidad en directo. Nadie censura, así que puede gritar al mundo que es inocente. Que está allí por un mal proceso.

El show se vuelve grotesco con los movimientos de cámara y los “zoom in” para darle drama. A un hecho que nos dice que el mundo está cambiando. Ya ni fugarse de la cárcel con cierta privacidad se puede.

El hombre se pega a la reja y gasta las balas discursivas que posee. No tiene ningún objeto más para defenderse. Ha llegado allí tan sorpresivamente como un Youtuber al estrellato.

¿Cómo podemos formar a una sociedad para enfrentar los nuevos medios?, ¿Cuál es el mensaje que estamos transmitiendo?

Sea como sea, todos los días hay más sucesos que nos demuestran cómo está cambiando el mundo y la sociedad que conocemos por la irrupción de las nuevas tecnologías y formas de comunicación.